JURISPRUDENCIA

 

 

 

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En Buenos Aires, Capital de la República Argentina, a los 26 días del mes de abril de 2021, reunidos en Acuerdo los Sres Jueces y la Sra. Jueza de la Excma. Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil, Sala “B”, para conocer los recursos interpuestos en los autos caratulados: “R. A. J. c/ R. N. R. s/ daños y perjuicios- ordinario”, EXP. N° 82.599/2017, respecto de la sentencia dictada el día 20 de febrero de 2020 (ver fs. 285/291 del expediente en soporte papel) del expediente en soporte papel) el Tribunal estableció la siguiente cuestión a resolver:

¿Es ajustada a derecho la sentencia apelada?

Practicado el sorteo resultó que la votación debía efectuarse en el siguiente orden: Dr. ROBERTO PARRILLI- Dr. CLAUDIO RAMOS FEIJOO- Dra. LORENA FERNANDA MAGGIO.

A la cuestión planteada el Dr. Parrilli, dijo:

I. En la sentencia dictada el día 20 de febrero de 2020 (ver fs. 285/291 del expediente en soporte papel), la Sra. Jueza de la anterior instancia hizo lugar a la demanda interpuesta por A. J. R. contra N. R. R. y condenó a este último a pagar al primero $430.000, más intereses y costas, por los daños que sufriera a raíz de leyendas ofensivas que realizara el demandado respecto a su persona y actividad sobre tres secciones de la pared de su domicilio, donde también funciona su estudio jurídico.

II. Contra dicho pronunciamiento expresaron agravios A. J. R., mediante apoderado, en la presentación digital realizada el día 13 de octubre del 2020, y N. R. R. a través del escrito digital presentado el 19 de octubre de 2020, contestados por el primero el día 8 de noviembre de 2020.

En su expresión de agravios el apoderado del actor cuestionó el rechazo de las partidas “lucro cesante o perdida de chance” y “gastos médicos y farmacéuticos” reclamados por su mandante.

A su turno, el demandado, en varios pasajes de su expresión de agravios, sostuvo que la Sra. Jueza había reconocido sumas por encima de lo solicitado en la demanda, violando el principio de congruencia y específicamente cuestionó por excesivas las indemnizaciones reconocidas por daño psicológico y moral.

III. El demandado se agravió de la indemnización reconocida a R. por incapacidad psíquica sobreviniente y costo de tratamiento psicoterapéutico, que la Sra. Jueza fijó en $ 280.000. Dijo que se violó la congruencia porque al demandar el actor sólo reclamó por este rubro indemnizatorio $ 70.000. Agregó que la Sra. Jueza se contradijo al reconocer una indemnización por esta partida, considerando “una renta que le permita al damnificado continuar percibiendo durante su vida útil un monto equivalente al que cobraba antes del hecho dañoso” y en el apartado “c” denegó que el reclamo por pérdida de chance de lucro cesante porque el actor no aportó prueba sobre sus ingresos como abogado.

Por otra parte, reiteró las impugnaciones que realizara en la instancia de grado al dictamen pericial.

La Sra. Jueza no incurrió en ninguna contradicción pues, a fin de determinar la cuantía de esta partida, considero la edad del abogado R. a la fecha del hecho, el periodo de vida que le quedaría tomando una expectativa de 75 años y, precisamente, como no se habían acreditado las ganancias efectivamente percibidas, aclaró que utilizaría como pauta de referencia de ingresos el valor de un salario mínimo vital y móvil, “con el incremento que es presumible atribuir a su capacitación profesional”.

Además, el recurrente no cuestiona el método aplicado, ni las condiciones personales del actor ponderadas en la sentencia. Sólo expresa un disenso respecto de la suma reconocida con escuetos enunciados que no alcanzan a constituir una crítica razonada (art. 265 del CPCCN).

Por otra parte, cabe recordar que expresar agravios no es reiterar impugnaciones a una pericia (ver en este sentido, Fenochietto-Arazi, “Códigos...”, Tomo 1, p.837, esta Sala mi voto in re “Sosa Pedro Hernán c/ Flores Roxana Graciela y otro s/ daños y perjuicios (acc. tran.c/les. o muerte)” EXP. N° 77.381/2014 del 5-9-2019), más aún si, como aquí sucede, esas impugnaciones fueron descartadas por el Sr. Juez, con argumentos que ni se mencionan en el escrito en examen, dichas observaciones no han contado con el aval de un consultor técnico y el ahora recurrente no ofreció puntos de pericia en su oportunidad.

En cuanto a la supuesta violación de la congruencia debo decir que la suma reclamada en el escrito de inicio no constituye una regla a la cual el juez deba sujetarse rígidamente, ni una limitación a obtener indemnizaciones que la superen como sostiene el aquí demandado. Esto es así, pues no se puede pretender que en dicha oportunidad el actor se encuentren en condiciones de valorar con exactitud el menoscabo sufrido. (ver esta Sala, mi voto in re “Argota, Raúl Eduardo c/ Rossetto, Aldo Gastón s/ daños y perjuicios (acc. tran. c/ les. O muerte)” (EXPTE N° 72.405/2013) del 19-09-2019).

De manera que, aunque el actor, en el escrito de inicio, haya reclamado por daño psicológico $ 70.000, si como sucedió en el caso, dejó librado el monto definitivo a lo que surgiera de la prueba (ver f.75 segundo párrafo), no se puede sostener que la magistrada de grado haya sentenciado sobre algo no pedido, sino que a la hora de indemnizar los daños causados como consecuencia del accidente lo hizo de manera integral cuantificando en base a las pruebas producidas (ver esta Sala, mi voto, in re “ Roldán, Haydee Ernestina c/ Línea 71 S.A. y otro s/ daños y perjuicios (acc. tran. c/les o muerte), Exp. n° 74.426/2016 del 6-4-2021).

Por lo expuesto, propongo al Acuerdo rechazar los agravios vinculados a la indemnización reconocida por incapacidad psíquica sobreviniente y costo de tratamiento psicoterapéutico y se confirme este segmento de la sentencia recurrida.

IV. En cuanto a lo expresado por el demandado en el apartado III de su escrito de expresión de agravios, en punto a que “se desestime la reparación por pérdida de chance” y en el “segundo agravio” donde remarca que “se desestime el reconocimiento de los gastos médicos” como ambas partidas fueron denegadas en la anterior instancia ningún agravio hay que atender en esos aspectos.

V. El apoderado del actor se agravió porque se rechazó la indemnización que su representado solicitara por “lucro cesante o pérdida de chance”. Sostuvo que la Sra. Jueza de la anterior instancia no tuvo en cuenta que no se reclamó “lucro cesante” sino solamente una pérdida de chance de “afluencia clientelar” derivadas de las pintadas realizadas en el frente de su domicilio donde también funciona su estudio jurídico (ver expresión de agravios del actor “1. rechazo de la reparación monetaria por pérdida de chance”).

Considero que el agravio no puede prosperar. El lucro cesante y la pérdida de chance no se presumen, sino que deben ser objeto de demostración (cf. Fallos: 317:144; 318:2228; 323:2930; 328:4175; Zavala de González, Matilde, Resarcimiento de daños, Ed. Hammurabi, Buenos Aires, 1990, t. 2a, ps. 262 y 373; Trigo Represas, Félix A. y López Mesa, Marcelo J., Tratado de la Responsabilidad Civil, Ed. La Ley, Buenos Aires, 2004, t. I, ps. 462 y 465).

Aun cuando el hecho del cual fue víctima el actor y por el cual pretende un resarcimiento - un “pintada” de leyendas ofensivas en el frente de su domicilio, donde también dijo ejercer la profesión de abogado- hubiese tenido como uno de sus objetivos desacreditarlo profesionalmente, no hay una sola prueba que permita inferir que se haya producido ese resultado dañoso privando al aquí recurrente de una chance concreta de trabajo profesional.

Los dos testigos aportados por el demandante solo declararon generalidades tales como que “los vecinos de la cuadra pasaban y se quedaban mirando la pared y hablaban entre ellos” (ver f. 196 declaración testigo Riccio) o que había “comentarios de todo el mundo” (ver f. 197) lo cual, más allá de que no sabemos el contenido de aquellos comentarios, puede servir para presumir el daño moral causado, pero nada aporta sobre la pretendida pérdida de chance de trabajo como abogado.

Con base en lo anterior, como no hay prueba alguna de la intensidad de la actividad profesional del actor, ni puede presumirse que esta se circunscribiera a los límites del barrio de Villa Pueyrredón - donde sucediera el hecho- ya que su matrícula lo habilita para ejercer en toda esta Ciudad Autónoma se impone rechazar los agravios del actor sobre este aspecto pues no puede sustentarse una indemnización en una acumulación de conjeturas.

Propongo al Acuerdo rechazar este agravio y confirmar lo decidido sobre el punto en la anterior instancia.

VI. La Sra. Juez de grado decidió rechazar la partida reclamada en concepto de “gastos médicos y farmacéuticos”.

Contra esta decisión expresó agravios el apoderado de R., quien sostuvo que se vulneró el principio de reparación integral legislado por el art. 1748 del CCyC pues la realización de los gastos que reclama puede presumirse por la índole de las lesiones sufridas (cfr. art. 1746 del CCyC).

Aunque la realización de gastos médicos y de farmacia puede presumirse es necesario contar al menos con algún indicio que permita inferir que el actor fue asistido a causa del hecho que da origen a este proceso y que se le debió suministrar medicación antidepresiva y en este expediente no sólo no se ha acompañado una sola factura o ticket de gastos, sino que ni siquiera se trajo una orden del médico que según se dijo atendiera al actor con indicación de medicación alguna. Más aún, ni siquiera se indicó el nombre del profesional o se lo ofreció como testigo o se recabó prueba informativa para que acompañara los antecedentes de la atención. Tampoco hay referencia alguna de atención médica previa a la demanda y consumo de medicación en el informe psicológico acompañado al demandar (ver fs.65/67), ni en el dictamen pericial realizado por la perito psicóloga designada de oficio (ver fs.201/212).

Por lo expuesto he de proponer al Acuerdo rechazar los agravios sobre este punto y confirmar lo resuelto en la anterior instancia.

VII. N. R. R. se agravió de la indemnización fijada por daño moral en favor del actor ($150.000). Afirmó que “el actor solicitó en concepto de daño moral la suma de $ 90.000 y el juez (...) otorgó discrecionalmente la cantidad de $ 150.000.” violando así nuevamente el principio de congruencia y la garantía constitucional del derecho de defensa en juicio.

Por otro lado, manifestó que se debía valorar la conducta del actor “que por un lado peticiona el daño moral, y por otro lado desarrolla una conducta incompatible con su agravio” y que la Sra. Jueza a quo no valoró la relación del daño causado con el patrimonio del actor a la hora de cuantificar el daño.

La Corte Federal ha expresado en diversos pronunciamientos vinculados con infortunios resueltos en el contexto indemnizatorio del código civil anterior, que en lo concerniente a la fijación del daño moral, debe tenerse en cuenta el carácter resarcitorio de este rubro, la índole del hecho generador de la responsabilidad, la entidad del sufrimiento causado, que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material, pues no se trata de un daño accesorio a este (Fallos: 321 :111 7; 323: 3614 ; 325: 1156 Y 334: 376, entre otros), y que "e1 dolor humano es apreciable y la tarea del juez es realizar la justicia humana; no se trata de una especulación ilícita con los sentimientos sino de darle a la víctima la posibilidad de procurarse satisfacciones equivalentes a lo que ha perdido. Aun cuando el dinero sea un factor muy inadecuado de reparación, puede procurar algunas satisfacciones de orden moral, susceptibles, en cierto grado, de reemplazar en el patrimonio moral el valor que del mismo ha desaparecido" (Fallos: 334:376).

Ahora bien, aun cuando resulta indudable la procedencia de esta partida, pues las inscripciones ofensivas realizadas por el demandado, sobre el frente de la vivienda del actor (ver fotografías obrantes a f.3 de la causa penal 21.422), afectaron la honra del aquí demandante, al lesionar el respeto, la consideración que merece toda persona y su integridad emocional, como se ha indemnizado por separado el daño psíquico y el costo de un tratamiento psicoterapéutico, no encuentro razones para apartarme de la estimación que realizara el propio demandante en el escrito inicial, que parece una prudente indemnización del daño sufrido (art. 165 del CPCCN), por lo que he de proponer al Acuerdo reducir esta partida a la suma de $ 90.000 - pesos noventa mil -

Por lo expuesto, propongo al Acuerdo: 1) modificar la sentencia apelada reduciendo la indemnización reconocida a favor de A. J. R. en concepto de daño moral a la suma de $ 90.000- pesos noventa mil- 2) confirmar la sentencia apelada en todo lo demás que decide y fue materia de recurso; 3) imponer las costas de Alzada en el orden causado, atento existir vencimientos recíprocos (art. 68, última parte, artículos 69 y 71 del CPCCN). Así lo voto.

  El Dr. Ramos Feijóo y la Dra. Maggio, por análogas razones a las aducidas por el Dr. Parrilli, votaron en el mismo sentido a la cuestión propuesta.

Con lo que terminó el acto:

 

ROBERTO PARRILLI - CLAUDIO RAMOS FEIJOO- LORENA FERNANDA MAGGIO-.

 

Es fiel del Acuerdo.

Buenos Aires, abril de 2021.

Y VISTOS: Por lo que resulta de la votación que instruye el Acuerdo que antecede, se resuelve: 1) modificar la sentencia apelada reduciendo la indemnización reconocida a favor de A. J. R. en concepto de daño moral a la suma de $ 90.000- pesos noventa mil- 2) confirmar la sentencia apelada en todo lo demás que decide y fue materia de recurso; 3) imponer las costas de Alzada en el orden causado, atento existir vencimientos recíprocos (art. 68, última parte, artículos 69 y 71 del CPCCN).Regístrese, protocolícese y notifíquese. Oportunamente publíquese (cfr. C.S.J.N. Acordada 24/2013). Fecho, devuélvase.

 

Roberto Parrilli

Vocalía 5

Claudio Ramos Feijóo

Vocalía 6

Lorena Fernanda Maggio

Vocalía 4

 

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