Embriones criopreservados: su implicancia en los procesos de divorcio

En su trabajo, la Dra. Mariela Sema aborda la problemática cada vez más frecuente de qué curso de acción seguir en relación a los embriones criopreservados en los supuestos de desavenencias, separación o divorcio de la pareja que se sometió a técnicas de reproducción humana asistida. El artículo efectúa un abordaje comparado con foco en jurisprudencia europea, de EE.UU. y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Este análisis se vincula con los precedentes locales en la materia.

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MARIELA SEMA

En el presente artículo se mencionará la problemática que presentan los embriones criopreservados en los procesos de divorcio en la Argentina, asimismo, se comparará con los procesos de divorcio en EE.UU. y en el Reino Unido.

A modo de introducción se mencionan las posturas existentes respecto de la personalidad jurídica de los embriones humanos no implantados y/o criopreservados, tanto a nivel nacional como internacional, focalizando en el reconocimiento de la dignidad humana y la calidad de sujeto de derecho de la persona por nacer desde el momento de la concepción, sin importar si la misma tuvo lugar dentro o fuera del seno materno. Sobre la base de los fallos jurisprudenciales, analizaremos las distintas posturas de la presente temática.

II - EL RECONOCIMIENTO DEL DERECHO A LA VIDA Y LA DIGNIDAD HUMANA DE LOS EMBRIONES CRIOPRESERVADOS

Comenzaremos haciendo referencia a las distintas convenciones y tratados que por imperio del artículo 75, inciso 22), de la Constitución Nacional, forman parte integral de la constitución, lo que conlleva al “Control Constitucional” a incorporar el “Control de Convencionalidad” para una armónica interpretación de las normas que regulan y defienden el derecho a la vida.

En particular, la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU de 1948 en su artículo 3 afirma que “todo individuo tiene derecho a la vida”.

La Declaración de los Derechos del Niño de 1959 establece que el niño merece “protección legal antes y después del nacimiento”.

Y la Convención Europea de Derechos Humanos, defiende el “derecho a la vida” en su artículo 2. Dicho derecho incluye el no ser violentado, derecho que actualmente se encuentra en boca de todos con el intenso debate respecto del aborto no punible en nuestro país.

Empezaré analizando la Convención Americana sobre Derechos Humanos, también conocida con el nombre de Pacto de San José de Costa Rica, citando su artículo 1. Declara la obligación de respetar los derechos en su inciso 2 donde establece: “Para los efectos de esta Convención, persona es todo ser humano”.

El embrión humano, sin distinción de si se encuentra dentro o fuera del seno materno, desde el primer momento es una célula viva con el genoma humano completo, que puede seguir vivo fuera del organismo, como sucede, por ejemplo, con los embriones utilizados en las técnicas de fertilización in vitro.

Ha confirmado la ciencia que la vida humana comienza en el momento en que se produce la fecundación, es decir, en el mismo momento en que se fusionan el óvulo con el espermatozoide; por ende, en ese instante nos encontramos en presencia de un nuevo ser. Para los tratados de derechos humanos todos los seres humanos son iguales en dignidad y derecho.

Continuando con el análisis de la Convención Americana sobre Derechos Humanos, en su Capítulo II referido a los Derechos Civiles y Políticos encontramos el artículo 3: Derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica que dice: “Toda persona tiene derecho al reconocimiento de su personalidad jurídica”.

En cuanto a la definición de persona es una definición vaga y vacía, ya que conforme a lo mencionado ut supra persona es todo ser humano, ahora bien, se mencionó que se es ser humano desde el momento de la concepción, convirtiéndolo en un ser único, irrepetible y dotado de dignidad. “La dignidad humana alcanza por igual a todos los seres humanos, sin distinción de raza, etnia, creencia o condición”. A su vez, los derechos humanos se relacionan con la dignidad humana.

El artículo 3 reconoce la personalidad jurídica a toda persona, es decir que los embriones ya sea que estén o no implantados en el seno materno, por su carácter de ser humano tienen personalidad jurídica, por lo que se los debe considerar sujetos de derecho, cuya fuente inmediata se encuentra en el artículo 6 de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el artículo 16 del Pacto de Derechos Civiles y Políticos.

Para referirse al significado de “sujeto de derechos” es necesario citar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en la sentencia “Las Niñas Yean y Bosico c/República Dominicana”, del 8/9/2005, Serie C, N° 130, párrafo 176 dice:

“Toda persona tiene derecho a que se le reconozca en cualquier parte como sujeto de derechos y obligaciones, y a gozar de los derechos civiles fundamentales. El derecho al reconocimiento de la personalidad jurídica implica la capacidad de ser titular de derechos (capacidad y goce) y de deberes; la violación de aquel reconocimiento supone desconocer en términos absolutos la posibilidad de ser titular de esos derechos y deberes”.

Por lo tanto, el Estado, en este caso el Estado argentino, está obligado a reconocerle a toda persona su derecho humano básico de personalidad jurídica.

 

En el artículo 4 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos se regula el derecho a la vida y en su inciso 1 dice:

“Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente”.

Al respecto, comenzaré diciendo que el derecho a la vida es el derecho humano fundamental del que derivan todos los demás derechos, sin vida no hay derechos humanos. En el mismo inciso la Convención hace la aclaración de que dicho derecho debe ser respetado desde el mismo momento de la concepción, por lo que no quedaría ninguna duda de que los embriones humanos se encuentren o no implantados en el seno materno tienen derecho a la vida.

A su vez, ha sido reconocido por la doctrina argentina, que cuando la normativa se refiere al término “concepción” esta se refiere a la fecundación, es decir que no se puede hacer distinción entre embriones concebidos en el seno materno y embriones concebidos in vitro. Veremos más adelante, que la Corte Interamericana de Derechos Humanos en el “Caso Artavia Murillo y Otros (‘Fecundación in vitro’) vs. Costa Rica”, realiza una distinción en cuanto al derecho a la vida y su carácter de persona en relación con los embriones no implantados.

 

Este contenido que forma parte de la Publicación Temas de Derecho de Familia, Sucesiones y Bioética, dirigida por el Dr. Jorge C. Berbere Delgado, es exclusivo para suscriptores de Erreius, podés ingresar al artículo completo haciendo click acá.

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