Grooming: ¿Puede haber abuso sexual sin contacto corporal?

El autor comenta un fallo condenatorio en el que el imputado, ocultando su identidad, atentó contra la integridad sexual de las víctimas mediante la utilización de redes sociales y correo electrónico, lo que comúnmente se denomina “grooming”. Como particularidad, el Tribunal entendió que había delito de abuso sexual por medios telemáticaos, sin contacto corporal directo del autor con las damnificadas.

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Por Sebastián F. García Amuchástegui

ABUSO SEXUAL POR MEDIOS TELEMÁTICOS

LA AUTORÍA MEDIATA POR DOMINIO SOBRE VÍCTIMAS NO RESPONSABLES QUE SE AUTOLESIONAN

I - Introducción

En un novedoso fallo, la Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba confirmó la condena de F. D. C. por el delito, entre otros, de abuso sexual gravemente ultrajante, en su carácter de autor mediato en relación con víctimas mujeres. La particularidad de los sucesos atribuidos fincó, entre otros aspectos, en que nunca existió contacto corporal directo entre el autor y las damnificadas, sino que a partir de la utilización de medios telemáticos (vgr., redes sociales) y de un especial ejercicio coactivo por parte del sindicado, las víctimas se autolesionaron en sus zonas objetivamente impúdicas en un específico contexto de violencia de género.

II - Los hechos

En la sentencia en cuestión se analizó la atribución a un hombre mayor de edad de varios sucesos, la mayoría de ellos configurativos de delitos contra la integridad sexual que se caracterizaron por las siguientes cuestiones, a saber:

1. Mujeres: En todos los casos las víctimas fueron mujeres y en la mayoría se trató de niñas.

2. Integridad sexual: el sindicado persiguió como finalidad ulterior preponderante que las víctimas se tomaran fotos o desarrollaran videos en relación con sus zonas sexuales, o en correspondencia a poses de tal índole, o se masturbaran tocándose dichas zonas, entre otras variadas cuestiones.

3. Patrón de conducta o metodología: el acusado se valió de la utilización de redes sociales conforme ciertas características (inmediatez, difusión indiscriminada, control social) para la creación de múltiples perfiles falsos y a partir de allí ganarse la confianza de las víctimas, esto con la finalidad de obtención de imágenes sexuales, para luego proceder a coaccionarlas en forma continuada para la obtención de más imágenes y, en su caso, a la distribución por las redes sociales de ellas como forma de reforzar su intimidación.

4. Descripción de los casos de abuso sexual: C. -a partir de la promesa de suministrar códigos de tarjetas de crédito telefónico- y luego de ganarse la confianza (en ciertos supuestos) de las víctimas, comenzó su especial modalidad coactiva que, en algunos casos, se desarrolló luego de que las damnificadas le enviaran fotos de sus zonas sexuales (pechos, vagina, etc.). Precisamente, en forma ulterior a dichos envíos por Internet el imputado comenzó a exigir indebidamente y en forma asidua la remisión de más fotos y de videos, ya no solo de dichos ámbitos sexuales sino con determinadas poses de tal índole (con cara “sexi”, de frente, de espalda, de perfil, con ropa interior, sin ropa interior, mostrando los pechos y con el pulgar hacia arriba), como la introducción de objetos y partes del cuerpo en dichas zonas, entre otras variadas cuestiones, todo ello bajo la amenaza constante de que si no se cumplían sus exigencias publicaría en diversas redes sociales las fotos y los videos obtenidos de las damnificadas, haciendo conocer dicha situación a sus familiares, allegados, etc., cuestión que en la mayoría de los supuestos llevó a cabo.

Este contenido, que forma parte de la Publicación Temas de Derecho Penal y Procesal Penal, dirigida por los doctores Mariano H. Borinsky y Daniel Schurjin Almenar, es exclusivo para suscriptores de Erreius. Podés ingresar al artículo completo haciendo clic acá.

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Fuente: Erreius