Innovación legal y cambio tecnológico en procesos de crisis

¿Cómo utilizar los procesos de cambios abruptos para poder incorporar nuevas prácticas y generar un proceso beneficioso para la profesión legal?

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Guillermo Navarro. 

Socio de Bildenlex Abogados 

Tenemos que ser efectivos porque no queda otra opción.

En un proceso como el que vemos hace unos cuarenta días a raíz de la cuarentena del COVID-19 donde los estándares que utilizábamos para nuestros análisis, cambios tecnológicos, conocimientos y relaciones y manejos personales se ven afectados por cambios abruptos sabemos que no tenemos otra opción que ser efectivos, producir y sobreponernos a una situación adversa y reaprender todos los conceptos.

 Es así que el proceso de innovación legal y cambio tecnológico que veníamos pensando en aplicar, que veníamos mirando cada vez con mayor cuidado y atención se aceleró y así se aceleró el proceso de digitalización. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que si antes estábamos desfasados si no teníamos herramientas digitales, ahora estamos mucho más atrás en el proceso dado que el salto tecnológico es tan amplio que hay que saber dónde estamos parados para poder avanzar.

Hechos concretos y fáciles de aplicar como tener una página web y atender consultas por whatsapp se vio sepultado por saber gestionar equipos a la distancia, regular la cantidad de llamadas por aplicaciones de videollamadas y también saber las nuevas reglas de etiqueta de internet y cómo gestionar para que no nos destruya bajo un síndrome de Burn out digital y además conviviendo en casa con todas las reglas no escritas de trabajo y hogar.

Las complicaciones de la gestión de un estudio a la distancia son palpables. Documentación faltante, elementos no aptos, falta de computadoras o de impresoras (siempre el papel ayuda en el proceso) pero nulos o escasos comportamientos de digitalización ordenada y archivos accesibles. 

Este coctel explosivo nos hace un viaje al futuro no deseado porque - muchos estaban cómodos con el avance lento pero seguro - tenemos que aprender e incorporar consejos y conocimientos complejos y propios de Black Mirror o Digital Dreams para pensar o al menos proyectos de escenarios futuros. También tenemos que sumar la palabra de moda como innovación y su especial concepto de innovación legal.

Así Richard Susskind en entrevistas del año 2011 decía que el mercado legal iba a cambiar en los próximos 5 a 10 años de una manera que haría irreconocible la práctica que se desarrollaba antes. Sucedió y, desde el mes de marzo a hoy, nuestra práctica cambió e incorporó audiencias remotas en muchas áreas, notificaciones por whatsapp, reuniones a distancia con firma digital de magistrados, citaciones y procesos por medios electrónicos. 

Los conceptos propios y los límites del derecho establecidos en procesos estancos donde las reglas de juegos escritas y no escritas estaban basadas en procesos papel céntricos cambiaron y mutaron a un irreconocible -y hermoso- derecho que dejó de lado esos conceptos oxidados de seguridad jurídica absurda que proponían todos los que les gusta viajar en barco en lugar de un avión muy veloz.

Estas reglas de juego basadas en futuros alternos y complejos hablan de una buena respuesta del derecho y de muchos de sus operadores, pero opacada porque no todos los procesos jurídicos pueden viajar en ese avión veloz. La justicia está teniendo problemas de adaptabilidad tanto de infraestructura como de personas en esta transformación digital acelerada.

Van a relucir las personas que se puedan adaptar, jueces y secretarios y personal que pongan creatividad en las decisiones y uso de herramientas disponibles, pero también de la parte de los abogados y abogadas que complementen esa visión. Es un trabajo conjunto. Se nota la necesidad de trabajar en un desarrollo y actualización de la actividad legal que requiera visión moderna de profesionales y entidades -que hoy no pueden seguir este ritmo- y que requieran ayuda para comprender conceptos de innovación.

 El concepto de innvovación

El concepto de innovación no es un proceso que se construya de lo abstracto o como una decisión de innovar con una marca de inicio y decir ¡Ahora innovamos!. El concepto de innovación -y de innovación legal- está dentro de cada práctica, de cada formulario y de cada presentación a clientes, colegas y a la justicia.

Las prácticas sin innovación son prácticas desprovistas de ganas con un foco en lo mecánico, sin valor extra y principalmente sin cuestionamiento de mejora continua. Si vamos a aplicar conceptos, respetemos todas las facetas.

El Financial Times sacó un reporte de abogados en crisis pero no solo por las crisis propias de la industria, sino también de la crisis que supone para el sector legal la adopción de procesos digitales, soledad de los empleados que viven aislados, poca adaptibilidad de los equipos de trabajo, escaso o nulo conocimiento en herramientas digitales y sinceramiento de procesos de trabajo y efectos que esta pandemia trae aparejado y que muestra que son necesarios, más que nunca, especialistas en todas estas áreas.

No existen manuales de innovación legal de la misma manera que en la película A Few Good Men. Además de la escena de “Tú no puedes manejar la verdad”, hay una escena memorable donde el teniente Kaffe (Tom Cruise) en un interrogatorio pregunta si existen manuales para ir al comedor o comer, dado que esas cosas son actividades mecánicas, normales y habituales y donde para nuestro sector la innovación es también algo de todos los días. Solo tenemos que aplicarlo y recodar que el derecho y su ejercicio es innovación por la posibilidad de crear efectos jurídicos.

El proceso que tendremos que incorporar en las áreas legales es no tener un manual de innovación, pero sí aplicar conceptos y metodologías innovativas y cuestionadoras de nuestra práctica. Eso nos pondrá y nos permitirá identificar qué áreas y qué prácticas de la abogacía podrán mantener su lugar y adaptarse a las nuevas realidades.

El futuro es un concepto concreto  que se manifiesta en este cambio abrupto y se materializa -de manera digital- al no dejar el derecho de ocupar y ser protagonista en las actividades que nos permite crear, mejorar y proteger la vida de las personas, sus libertades, la propiedad y cumplir con todo lo estipulado en la Constitución como factor máximo de guía.

En definitiva, la crisis nos ayudó a detectar qué estábamos haciendo mal y nos da la oportunidad de utilizar las herramientas que poseemos para este cambio beneficioso en la profesión.