Un supermercado deberá indemnizar a una clienta que se lesionó tras caer por falta de limpieza del establecimiento

Imagen del articulo

La Cámara Civil, Comercial, Minas y Laboral de San Luis condenó a la empresa Jumbo Retail Argentina a abonarle una indemnización por daños y perjuicios a una clienta que se cayó tras resbalarse con líquidos esparcidos en los pisos del establecimiento, lo que le provocó una fractura de cadera.

Como consecuencia de esa lesión, la mujer necesitó internación inmediata y la colocación de una prótesis y, además, quedó con secuelas físicas.

La demandada alegó que la relación entre ambas partes no podía ser considerada de consumo, pues la actora no había adquirido productos en el establecimiento.

De esta manera, para la cadena de supermercados no hay en el litigio relación de consumo ya que los daños no provienen de una adquisición, compra, utilización, uso o ingesta de algún producto de consumo.

Los jueces de la Sala 2 indicaron que “la relación de consumo con un supermercado puede traducirse en un sin número de situaciones muy diversas y, en todas ellas, el consumidor o usuario es un sujeto especialmente protegido por la Constitución y por la ley”.

“La cuestión debatida aquí vincula a un particular -la actora- que reúne las condiciones establecidas para ser considerado ‘consumidor o usuario’ en los términos del artículo 1 de la Ley 24.240 y a una empresa -la demandada-, que -a su vez- encuadra en la definición normativa que de ‘proveedor’ brinda el art. 2° de la misma ley, configurándose -en consecuencia- entre ambas partes, una ‘relación de consumo’ ( aun sin importar que efectivamente haya adquirido productos en el establecimiento)”, remarcaron los camaristas.

Según explicaron los magistrados, “esta relación de consumo, tiene raigambre constitucional en el art. 42 de la CN, y excede la que surge del mero contrato y abarca todas las circunstancias que rodean o se refieren o constituyen un antecedente o son una consecuencia de la actividad encaminada a satisfacer la demanda de bienes y servicios para destino final de consumidores y usuarios”.

De esta manera, no encontraron arbitraria ni forzada la decisión del juez de primera instancia que consideró que se debe subsumir la relación entre las partes involucradas en los términos de la Ley de Defensa al Consumidor.

Los sentenciantes indicaron que “la responsabilidad de la accionada surge de un factor de atribución objetivo, cuyo fundamento radica en la obligación contractual de garantizar la seguridad de sus clientes, en condiciones normales, suprimiendo cualquier causa que origine molestias, inconvenientes o que represente peligrosidad”.

Es decir, para estos casos hay que aplicar el sistema de responsabilidad objetiva donde el factor de atribución lo representa el riesgo o vicio de la cosa, entendida como producto o servicio, excluyéndose la prueba de la culpa del pasivo legitimado; a partir de aquí, el consumidor que se viera damnificado debía probar el defecto, el daño y la relación de causalidad entre ellos, quedando en manos del demandado, ya sea fabricante, vendedor, importador o cualquiera que haya participado en la cadena de puesta en venta en el mercado el producto, demostrar la culpabilidad de la víctima o el hecho de un tercero por quien no deba responder o el caso fortuito ajeno a la cosa que rompa la relación causal.

En este sentido, los magistrados indicaron que “el supermercado debió probar el contexto en que ocurrió el evento denunciado, las condiciones de la sucursal donde aconteció o, en su caso, la conducta -eventualmente negligente- de la actora, debiendo incorporar especialmente aquella información que, conforme su relato de los hechos, desvirtuara la imputación de su responsabilidad”, pero ello no ocurrió.

Además, confirmaron la condena por daño moral, al que tuvieron por demostrado por el solo hecho de la acción antijurídica (y al responsable del hecho dañoso le incumbe acreditar la existencia de una causal objetiva que excluya su responsabilidad por dicho daño).

Para justificar su postura tuvieron en cuenta el carácter de las lesiones, el tiempo de recuperación que padeció la actora y las repercusiones anímicas y espirituales ocasionadas por el hecho lesivo.

Repercusiones
Diego González Vila, colaborador de Erreius, consideró que sobre este acápite “hay que diferenciar al menos dos lugares distintos en los cuales pueden manifestarse situaciones de responsabilidad civil del centro comercial”.

“El primero de ellos es dentro del espacio físico del centro comercial propiamente dicho, es decir, en el interior del edificio en el cual está montado el shopping center o hipermercado”, indicó el especialista.

“En ese ámbito, de toda persona que ingrese al establecimiento, aunque todavía no haya finiquitado un acto de consumo (compraventa) y no exista vínculo contractual alguno, puede afirmarse con toda certeza que se trata de un consumidor, el cual se encuentra bajo el tamiz protectorio de la relación de consumo consagrada por el artículo 42 de la Constitución Nacional y la Ley 24.240 “, sostuvo González Vila.

En caso de sufrir un daño, el damnificado podrá demandar al centro comercial o hipermercado, fundado en que se encuentra ante una relación de consumo conforme a lo normado por el mencionado artículo 42 de la CN, que ordena que, en toda relación de consumo, los consumidores tienen derecho a la protección de su salud, intereses económicos y a la seguridad, consagrándose así el famoso deber de seguridad como factor de atribución de responsabilidad de carácter objetivo.

“Es que, aunque no se configure un acto de consumo propiamente dicho, mientras el consumidor se encuentre dentro del ámbito físico o en las inmediaciones del centro comercial, estamos ante una relación de consumo”, agregó el experto.

“Estamos ante un deber de seguridad como factor de atribución de responsabilidad agravado y con jerarquía constitucional, porque el artículo 10 bis de la ley de defensa del consumidor (LDC) pone en evidencia la responsabilidad objetiva agravada del proveedor del bien o servicio”, concluye el especialista.

El fallo completo se encuentra disponible aquí.

Fuente: Erreius