Avalan impugnación de paternidad del padre biológico de una niña contra la madre y su marido

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Un Juzgado de Familia de San Isidro hizo lugar a la impugnación de paternidad efectuada por el padre biológico de una niña contra la madre y el marido de esta, quien había reconocido como propia a la recién nacida.

Además, ordenó la intervención de un cuerpo interdisciplinario, a fin de que las partes involucradas logren forjar acuerdos de vinculación entre la menor y el reclamante, teniendo en miras el superior interés de la niña.

En el expediente "A. L. N. c/N. M. V. s/acciones de impugnación de filiación", la niña nació el 26 de mayo de 2018 y fue inscripta como hija de los codemandados, quienes se encuentran unidos en matrimonio.

A los fines de desvirtuar dicha presunción, el solicitante interpuso la acción dentro del plazo legal de un año, estipulado por el artículo 590 del Código Civil y Comercial. Este plazo comienza a correr desde la inscripción del nacimiento o desde que se tuvo conocimiento de que el niño podría no ser hijo de quien la ley lo presume.

En este caso, quedó acreditado que, a pocos días de nacida la niña, el peticionante se presentó en el hogar de los codemandados, poniendo en duda la paternidad de la menor, oportunidad en la que el codemandado y la madre de la criatura se pusieron a disposición, a fin de zanjar la identidad biológica de aquella.

Con el resultado de la prueba genética y teniendo en cuenta la edad de la menor, comenzaron a implementar un sistema de comunicación para la niña con el padre biológico. En esas pruebas, quedó plasmado el fuerte lazo afectivo que une a la recién nacida con el codemandado, en su calidad de padre legal.

En otro punto de la sentencia, destacó que el actor tenía conocimiento de que la codemandada se encontraba legalmente casada al momento de entablar la relación sentimental concomitante, pero señaló que no cabría calificar como “delito” el reconocimiento filial de la niña efectuado por el marido de la madre de la niña, porque es el propio Código Civil y Comercial de la Nación quien establece la presunción legal de filiación del cónyuge de quien da a luz.

La jueza Mónica Patricia Urbancic de Baxter, titular del juzgado n. 1 de San Isidro (provincia de Buenos Aires), indicó que la normativa que imparte el actual Código Civil y Comercial de la Nación en su artículo 566 establece la “presunción de la filiación”.

Este artículo dice que “excepto prueba en contrario, se presumen hijos del o la cónyuge los nacidos después de la celebración del matrimonio y hasta los trescientos días posteriores a la interposición de la demanda de divorcio o nulidad del matrimonio, de la separación de hecho o de la muerte. La presunción no rige en los supuestos de técnicas de reproducción humana asistida si él o la cónyuge no prestó el correspondiente consentimiento previo, informado y libre según lo dispuesto en el Capítulo 2 de este Título”.

De esta manera, quedó justificada su legitimidad para instar la acción en aras de probar ser él el padre biológico de la niña, no así el codemandado a quien la presunción legal lo investía.

El artículo 589 del mismo cuerpo legal se refiere también a la acción de impugnación de la filiación presumida por ley. Esta acción es viable cuando la determinación que establece el artículo 566 CCyCN no deba ser “razonablemente mantenida”, ya sea por “las pruebas que la contradicen o en el interés del niño”.

¿A qué se refiere el CCyCN, de manera precisa, con ‘el interés del niño’? Justamente, como se ha resuelto en algunos precedentes, a la identidad dinámica entre el niño o adolescente y su progenitor legal o jurídico es tan elocuente que extinguir ese vínculo jurídico sería perjudicial o conculcaría el interés superior”, agregó la magistrada.

“En nuestro ordenamiento constitucional está protegido, como un derecho básico y fundamental de la persona humana, el derecho a la identidad. Derecho este que está integrado por una faz estática y una faz dinámica. Es en esta última donde se inscribe el dato biológico, y tiene una trascendental importancia en la conformación integral del ser humano, ya que a partir del momento en que los veintitrés cromosomas del padre se unen a igual número de la madre se fija la identidad de todo nuevo ser humano, y ese aporte genético constituye una variable muy importante para el conocimiento de una persona desde su mismidad”, indicó.

En ese sentido, remarcó que la beba de 13 meses de edad, si bien mantiene comunicación con el padre biológico, se encuentra afectivamente ligada con su padre legal, por lo que ordenó la intervención al Cuerpo Interdisciplinario del Juzgado y Sr. Consejero de Familia a fin de que las partes involucradas logren forjar acuerdos auto-compuestos, enalteciendo el superior interés de la niña -de conformidad con la afectividad y sentimientos existentes e indispensables para ella- y respetando el interés familiar.

Este tema fue uno de los grandes cambios en materia de filiación que hubo con respecto al derogado Código Civil. Según explica Fernando Millán, coordinador de la publicación “Temas de Derecho de Familia, Sucesiones y Bioética” de Erreius, en dicho cuerpo normativo, desde el instante mismo de la inscripción del nacimiento en el Registro de Estado Civil y Capacidad de las Personas, se encontraba perfeccionado el doble emplazamiento de padre y madre, dado que la madre que da a luz a su hija estaba casada.

Con respecto a la paternidad, solo podían impugnarla y tenían legalmente legitimación activa el marido de la madre y el hijo. Dicha norma, agrega el especialista, era taxativa, motivo por el cual el padre biológico tendría vedada la posibilidad de realizar esta acción.

Esta omisión dejaba fuera de juego al padre biológico si pretendía impugnar la filiación matrimonial de quien sería biológicamente su hijo.

De esta manera, aquel interesado ajeno al matrimonio debía recurrir a la última herramienta jurídica disponible en nuestro sistema, como es la solicitud de declaración de inconstitucionalidad del artículo 259 del Código Civil.

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Fuente Erreius