Una jueza autorizó que una nena sea registrada con una mamá y dos papás

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Una magistrada de Tucumán dictó un fallo con un lenguaje comprensible para una niña de nueve años, en un caso en el que se debatía la custodia entre el hombre que reconoció a la niña como su hija y el padre biológico.

El fallo fue escrito en respuesta a una demanda presentada por Roberto, el padre biológico pero no registral de Juli, que pidió ser reconocido como su progenitor. Pero, además, la acción tenía un segundo objetivo: impugnar la filiación paterna de Jorge, la expareja de la madre de la nena que la adoptó como propia.

La menor pidió “no renunciar a ninguno de sus papás” y la jueza Mariana Rey Galindo, del Juzgado de Familia y Sucesiones de única nominación del Centro Judicial Monteros, reconoció la triple filiación de una nena de nueve años.

"Juli, tenés razón", manifestó la magistrada en la resolución, en la que se dirigió a la chica en un lenguaje cercano y con una tipografía especial.

"Para poder dar una solución jurídica a este caso, no solo tuvimos que mirar más allá de la apariencia, sino también tuvimos que deshacernos de nuestros prejuicios y estereotipos para conectar realmente con las personas que participan en esta historia", dijo la jueza Galindo.

 Argumentos de la magistrada

Juli -nombre de fantasía utilizado para proteger la identidad de la menor- es una niña de 9 años que vive en Amaicha del Valle, Tucumán. Este año empieza cuarto grado. "Le gustan las matemáticas y quiere ser maestra cuando sea grande. Durante la semana vive con su papá Jorge, su hermana Nair de 11 años, y doña Hilda, su tía. Los fines de semana vive con su papá Roberto y su hermana Hade. La mamá de Juli se llama Lucía y vive en otro sitio. Allí, en la casa de su mamá, también tiene dos hermanos más pequeños. Ellos se llaman Ludmi y Nico", se lee en la introducción del caso.

Al momento de resolver la cuestión, Rey Galindo le explicó a la niña que le reconocerá legalmente ese derecho de tener a sus papás en los papeles y también el derecho a vivir de esa forma y en familia.

"Esto quiere decir que voy a hacer que el Estado registre en tu acta de nacimiento a Roberto además de Jorge y Lucía. A los tres: con lo cual vos vas a tener en los papeles (acta) dos papás y una mamá. Y con eso, ellos tres tienen los mismos derechos y obligaciones", detalló.

En esa línea, le resaltó a la menor que "básicamente las obligaciones de ellos tres son: cuidarte, acompañarte en la vida y asegurar tu bienestar físico y económico (alimentos, vivienda, estudios, etc.). Entre ellos deben organizarse para cuidar de vos, como darte autorizaciones cuando vos salgas de viaje fuera del país o si decidieras casarte antes de los 18 años, derechos de comunicación con vos, cuidados personales y esas cosas, ¿sabés?".

Por último, la magistrada le dijo a la nena: "Quiero volver a invitarte a charlar conmigo, ya que esta decisión es fruto de haberte escuchado, cuando me hiciste ese pedido tan importante para vos, y por eso también es una respuesta muy importante. Para eso podés venir al Juzgado aquí en Monteros cualquier día por la mañana o, si vos querés, me avisás y yo voy hasta Amaicha, así te explico todo lo que aquí está escrito, y vos me cuentes qué te parece, también voy a invitar a tus padres para que les explique personalmente lo que significa esta decisión. Otra opción es que podés llamarme a mi teléfono celular".

"Juli, tenés razón cuando decís que no querés elegir entre tus dos papás. Tenés derecho a conservar a los dos, al papá Roberto y al papito Jorge. También tenés razón al no permitir a los grandes -y admiro tanta valentía- que te exijan ese tipo de elección. No hay nada que elegir. Vos no tenés que elegir entre Jorge y Roberto. Porque, según lo que hablamos y me hiciste saber, es que sentís que los dos son tus papás. Listo, eso es lo importante. Y así lo voy a escribir en esta sentencia", sostiene el fallo.

De esta forma, la jueza reconoció legalmente el derecho de la nena a tener a sus dos papás. Al respecto, detalló: "Esto quiere decir que voy a hacer que el Estado registre en tu acta de nacimiento a Roberto además de Jorge y Lucía (su madre). A los tres: con lo cual vos vas a tener en los papeles (acta) dos papás y una mamá. Y con eso, ellos tres tienen los mismos derechos y obligaciones (ellos con vos y vos con ellos)".

En el artículo “El emplazamiento filiatorio coincidente con la realidad familiar dinámica: reflexiones sobre identidad familiar. Filiación (aspectos biológico y social)”, publicado en Temas de Derecho de Familia, Sucesiones y Bioética de la Editorial Erreius, Graciela C. Ignacio sostiene que: “Cuando pienso en el derecho a la identidad en materia de filiación, lo asocio inmediata e instintivamente con el llamado ‘principio de verdad biológica’, pero a poco de analizarlo considerando su tratamiento legal, advierto que no es un principio absoluto que confiere un derecho a tener una filiación jurídica que coincida con el aporte genético o identidad estática e inmodificable, en algunos casos será un derecho a conocer la identidad genética lo que consagraría también un derecho a la información a suministrarse por parte de los otros, todos los otros, y a veces será un derecho a la búsqueda del origen genético. Estoy persuadida de que también puede ser un derecho a no conocer”.

“También pienso en la identidad dinámica familiar que se forja en lo social desde el nacimiento, que se va adquiriendo en ese ser con otros, los primeros otros que nos han criado y formado dentro de la familia”, agrega.

Entonces, y también necesariamente, hay que abordar conceptos de identidad familiar y de filiación.

La identidad familiar es aquello que nos hace ser nosotros mismos dentro de una familia determinada, con su doble componente: el estático e inalterable como en el caso los genes, y el componente dinámico y variable como es lo social, que en lo particular comprende las pautas y valores que nos han transmitido aquellos que nos cuidaron y criaron en nuestra niñez, lo cual en algunos casos coincidirá con la identidad filiatoria formal (si quienes nos criaron fueron nuestros padres jurídicos) y en otros casos no. Convengamos que en general son los progenitores los referentes y modelo de vida para sus hijos”, señala la especialista.

Y remarca que “la filiación es fuente de responsabilidad parental de los progenitores en la infancia, los progenitores van formando el ser social de su hijo desde el nacimiento, lo cuidan y lo educan, en un interactuar permanente que aporta a su identidad dinámica, van formando al niño en sus creencias y en sus conductas, con las creencias familiares y con las conductas familiares, mediante el ejercicio del deber por el que se les da una posición de autoridad”, señala.

“Cuando se le dan al niño los cuidados parentales, con o sin antecedente biológico, se está incorporando al niño al núcleo familiar, y este va adquiriendo su identidad dinámica familiar a partir de la interacción familiar. La posesión de estado filial, por ejemplo, es una situación fáctica en la que una persona es tratada como hijo por otra persona en lo privado y en lo público, independientemente de que esa situación se corresponda con una realidad legal o biológica”, agrega la especialista.

Por último, indica que “en nuestro derecho, la posesión de estado equivale a reconocimiento del hijo en la filiación por naturaleza, pero sola función de padre no emplaza en el estado de hijo si es desvirtuado por la prueba de la ausencia del nexo genético en acción de filiación (art. 584, CCyCo.)”.

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Fuente Erreius