Sancionan la ley que presume que, salvo manifestación en contrario, todo mayor de 18 años es donante de órganos

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La Cámara de Diputados sancionó por unanimidad y transformó en ley el proyecto que reemplaza la actual normativa sobre trasplante de órganos y tejidos, y que convierte en donante a toda persona mayor de 18 años, si no ha “dejado constancia expresa de su oposición a que después de su muerte se realice la extracción”.

Los 202 integrantes de la Cámara Baja avalaron el texto que fue sancionado en mayo pasado por senadores, el que se conoce públicamente como “Ley Justina”.

Según datos del INCUCAI difundidos durante el debate del miércoles, hay 7.730 personas que necesitan un trasplante para salvar su vida, y con el régimen vigente solo el 6,41% de la población es donante, ya que para ello las personas deben manifestar su voluntad.

La nueva norma, que reemplaza a la actual Ley 24.193 y que deberá ser reglamentada por la autoridad de aplicación, regula las actividades vinculadas a la obtención y utilización de órganos, tejidos y también células -antes no contempladas-, incluyendo la investigación, promoción, donación, extracción, preparación, distribución, el trasplante y su seguimiento.

De acuerdo al artículo 4, la ablación e implantación de órganos y materiales anatómicos podrán ser realizadas cuando los otros medios y recursos disponibles se hayan agotado, o sean insuficientes o inconvenientes como alternativa terapéutica de la salud del paciente. La reglamentación podrá incorporar otras que considere necesarias de acuerdo con los avances médico- científicos.

Entre sus puntos más destacados, el texto señala que los hospitales públicos y privados deberán contar con servicios de procuración destinados a la donación de órganos y tejidos, que permitan garantizar la correcta detección, evaluación y tratamiento del donante.

En los casos en que el causante no haya dejado expresada su voluntad al respecto, o de no encontrarse, el profesional a cargo del proceso de donación deberá verificarla conforme lo determine la futura reglamentación.

Se dejan explicitados los derechos de donantes y receptores a la intimidad, privacidad y confidencialidad; a la integridad; a la información y al trato equitativo e igualitario. También se establece la prioridad en el traslado aéreo y terrestre de pacientes operativos en curso.

Manifestación de voluntad
Todas las personas mayores de 18 años pueden manifestar en forma expresa su voluntad -afirmativa o negativa- respecto a la donación de los órganos y tejidos de su propio cuerpo, a través de las siguientes vías:
- Firmar un acta de expresión en el Instituto Único de Coordinación de Ablación e Implante (INCUCAI), en los organismos jurisdiccionales de ablación e implante de todo el país, o en la sección Documentación de la Policía Federal.
- Asentarlo en el Documento Nacional de Identidad en las oficinas del Registro Civil de todo el país.

- Enviar un telegrama gratuito al INCUCAI desde las dependencias del Correo Argentino de todo el país (solo para expresar oposición), cuyo texto será allí provisto.

La expresión, ya sea afirmativa o negativa, puede ser revocada en cualquier momento por el manifestante por esos mismos canales, pero no puede ser revocada por otra persona después su muerte.

En caso de manifestación afirmativa, la persona puede restringir la voluntad a la donación de determinados órganos y tejidos, y condicionar la finalidad de la donación.

Es decir, puede determinar cuáles son los órganos que desea donar y con qué fines -trasplante o investigación-. Cuando se autoriza la donación para investigación, los órganos se destinan a ampliar el conocimiento científico sobre los trasplantes, siempre que exista un estudio en curso.

De no existir manifestación expresa, la ley presume que la persona es donante. En ese caso, en el momento de la muerte, el INCUCAI o el organismo responsable solicita testimonio a la familia sobre la última voluntad del fallecido respecto a la donación de sus órganos y tejidos.

Ante el fallecimiento de menores de 18 años no emancipados, solo los padres o representantes legales pueden decidir sobre la donación y autorizar o no la ablación de órganos y tejidos. Cuando no exista acuerdo entre los progenitores, no podrá autorizarse la ablación del cadáver del menor.

La iniciativa establece que esa autorización queda registrada en una declaración jurada y que, en ausencia de las personas mencionadas, es el Ministerio Pupilar el que puede autorizar la donación.

Con respecto a la certificación del fallecimiento, se suprimen las especificaciones y los tiempos establecidos en la ley vigente, quedando el diagnóstico sujeto al protocolo establecido por el Ministerio de Salud de la Nación, con el asesoramiento del INCUCAI. Se dispone como hora de fallecimiento del paciente aquella en que se completó el diagnóstico de muerte.

Se prevé que el mencionado instituto tenga un piso del 20% de su presupuesto para capacitación y que es el responsable de mantener actualizados los siguientes registros:
- Personas que hubieran expresado su aceptación a la donación.
- Personas que hubieran manifestado su oposición a la donación.
- Manifestaciones de última voluntad testimoniadas por los familiares.
- Destino de cada uno de los órganos o tejidos ablacionados de carácter confidencial.

Disposición de órganos, tejidos y células provenientes de personas
En cuanto a los actos de disposición de órganos, tejidos y células provenientes de personas vivas, estarán permitidos solo cuando se estime que “razonablemente no causarán un grave perjuicio a la salud del donante y existan perspectivas de éxito para conservar la vida o mejorar la salud del receptor”.

Además, el proyecto estipula que “solo estará permitida la ablación de órganos, tejidos o células en vida con fines de trasplante sobre una persona capaz mayor de dieciocho años, quien podrá autorizarla únicamente en caso de que el receptor sea su pariente consanguíneo o por adopción hasta el cuarto grado o su cónyuge o una persona con quien mantiene una unión convivencial en los términos del artículo 509 y concordantes del Código Civil y Comercial de la Nación. En todos los casos será indispensable el dictamen médico”.

En el supuesto en el que una pareja de donante y receptor no supere las pruebas de compatibilidad requeridas para el trasplante de riñón, se permitirá la donación cruzada con otra pareja de donante y receptor.

El donante y el receptor de cada pareja deberán estar relacionados entre sí en virtud de los vínculos enunciados anteriormente.

También se establece que ambas parejas deberán estar previamente inscriptas en el Registro de Donación Renal Cruzada que funciona en el ámbito del INCUCAI.

En los supuestos de implantación de médula ósea, cualquier persona capaz mayor de 18 años podrá disponer ser donante sin las limitaciones de parentesco establecidas.

Los menores de 18 años, previa autorización de su representante legal, podrán ser donantes solo cuando los vincule al receptor un parentesco de los ya mencionados.

En todos los casos, el consentimiento brindado para la ablación o para la implantación puede ser revocado hasta el instante mismo de la intervención quirúrgica, mientras se conserve la capacidad de expresar la voluntad, sin responsabilidad alguna.

Además, se simplifican y optimizan los procesos que requieren intervención judicial, y se suma un capítulo dedicado al abordaje del tema de la donación y trasplante de órganos en los medios de comunicación.
La flamante norma debe su nombre a Justina Lo Cane, la niña de 12 años que falleció el 22 de noviembre último a la espera de un trasplante de corazón.

El proyecto de ley completo aquí.

Fuente: Erreius