Procesan y ordenan detener a un hombre por acosar a una menor a través de WhatsApp

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Un juez de instrucción correntino procesó y ordenó la detención de un hombre por el delito de "contacto con menor con el propósito de atentar contra la integridad sexual", conocido como grooming, de una menor de edad (15 años) a través de mensajes por WhatsApp.

En el caso, "F. M. s/denuncia", el titular del Juzgado de Instrucción N° 2 de Goya, Carlos Balestra, consideró que se había acreditado que el acusado, un hombre de 36 años de edad, le enviaba mensajes, desde un número desconocido, a una menor en los que se presentaba como Gastón y le pedía que sean novios.

Al mismo tiempo, el hombre le solicitaba que le envíe fotos y le insinuaba la posibilidad de encontrarse en una plaza.

De acuerdo a los elementos incorporados a la causa por la madre de la menor, el acusado comenzó a amenazar a su hija luego de que esta desestimara la posibilidad de reunirse. La mujer indicó que, si bien se escribieron durante todo el día, la niña no quiso contestarle más, luego de que el denunciado le dijera que tenía “treinta y pico” de años.

Durante la investigación, se descubrió que el procesado era un conocido de la familia. En su descargo alegó haberle prestado el teléfono a un tercero y declaró que prefería soportar las consecuencias de lo hecho por la otra persona a revelar su identidad.

Para el juez, "esta conducta tiene una intención determinada que podemos dividirla en etapas o fases, una inicial o de relación donde se trata de acercarse al menor generalmente suplantando identidad, una intermedia o de amistad pero llegará muy pronto la primera petición muy sutil".

De esta manera, ese comportamiento encuadraba dentro del artículo 131 al Código Penal, que estipula: “Será penado con prisión de seis meses a cuatro años el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma”.

En ese aspecto, el magistrado indicó que el grooming “es una acción deliberada que lleva un adulto a ganarse la confianza de un menor con el propósito de contactarlo y posteriormente tomar el control emocional de la víctima, rompiendo sus débiles barreras, por razones de inmadurez biológicas, facilitando su propósito sexual”.

Luego, el juez correntino destacó que “la conducta del procesado sintetizaba los elementos del tipo objetivo y la ultra intención que también exige el tipo, esto es, el propósito de cometer un delito sexual en perjuicio de la menor”.

En esa línea, resaltó: “No puede tener otra interpretación el hecho de que el encausado mayor de edad haya contactado a la niña de 15 años de edad proponiéndole noviazgo, haciéndole insinuaciones de contenido erótico y un encuentro; habiéndose vulnerado así el bien jurídico protegido que es la integridad sexual y psicológico de los menores de edad, siendo tal conducta reprochable, aun cuando no haya existido peligro de lesión para el bien jurídico protegido”.

Sobre la base de esos argumentos, decidió procesar y ordenar la detención del acusado por la presunta comisión del delito de contacto con una menor, con el propósito de atentar contra la integridad sexual (grooming), por lo que podría ser condenado a la pena de seis meses a cuatro años de prisión. 

En el artículo “El delito de grooming - análisis dogmático”, publicado en Erreius online, Roberto D. Assef explicó que “este delito atenta contra la integridad sexual. Abarca tanto la libertad sexual de los individuos adultos como la indemnidad sexual de aquellas personas que, careciendo de ella, son merecedoras de igual o mayor protección por su estado de vulnerabilidad”.

Por lo tanto, en los menores de 18 años se protegerá su libre desarrollo sexual, mientras que en los menores de 13 años, su indemnidad sexual.

“El delito puede ser cometido por cualquier persona, incluso por menores imputables. Sin embargo, en la práctica, en términos generales se aduce que el groomer es un adulto que crea una falsa identidad, generalmente haciéndose pasar por menor, o que recurre a sustitución de identidad o el uso de un virus para procurar la clave de acceso a los datos del menor para apropiarse de su información”, remarca Assef.

En estos casos, el sujeto pasivo del delito debe ser una persona menor de edad. 

¿Cómo se lleva a cabo? El especialista destaca que “en primer lugar, la acción a desarrollar consiste en contactar un menor de edad mediante alguna TIC (tecnologías de la información y la comunicación) que incluye tanto los SMS, el chat, los mails, Facebook, Twitter o cualquier otra de las redes sociales (como Skype, WhatsApp, MySpace o aplicaciones similares)”.

Asimismo, remarca que “de dicho contacto debe haber obtenido respuesta por parte del menor, de modo que no se entenderá por contacto el mero envío de mensajes o mails que no hayan sido contestados” por el niño.

“Lo decisivo para tipificar el hecho como grooming es que el autor haya tenido intención de menoscabar la integridad sexual en el momento de la consumación. Por lo tanto, es irrelevante si luego tuvo éxito y logró su propósito, pues de todos modos el grooming quedó consumado en el momento en que el autor se contactó con la víctima a través de los medios previstos por la ley. Más aún, si ello sucede, el autor habrá consumado otro delito, como, por ejemplo, alguno de los abusos sexuales previstos en los artículos 119 y 120 del Código Penal”, concluye Assef.

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Fuente Erreius