Cesa la obligación alimentaria respecto de la hija de la ex, tras la ruptura de la convivencia

Imagen del articulo

La Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil confirmó una sentencia que rechazó el reclamo de contribución alimentaria intentado por una mujer a favor de su hija adolescente contra su ex conviviente (que no era el padre de la menor).

En el caso “B. M. C. y otro c/R. J. M. s/alimentos”, los magistrados de la Sala I tuvieron en cuenta que se había homologado un acuerdo en el que el padre biológico asumió el pago de la cuota del colegio, del comedor, del transporte escolar y de la empresa de medicina prepaga, que aquel no incurrió en ningún incumplimiento y que no se acreditó la necesidad de aumentarla, por lo que no se presentaba el requisito de subsidiariedad previsto en el artículo 676 del Código Civil y Comercial.

En esta oportunidad, la señora M. C. B. y el señor J. M. R. convivieron durante varios años. El grupo familiar también estaba conformado por V. P. (fruto de la relación entre la señora B. y el señor J. C. P.), de catorce años de edad al momento de resolverse el reclamo.

Luego de la ruptura del vínculo en el año 2016, la mujer inició un proceso para obtener una contribución alimentaria por parte del exprogenitor afín.

Señaló que el padre biológico de V. nunca dio cumplimiento con el deber alimentario respecto de su hija, quien era muy pequeña -tres años- cuando aquella comenzó su relación con el señor R. Por esa razón, señaló que el demandado colaboró en gran magnitud para que la niña desarrollase un nivel de vida alto.

El hombre opuso la excepción de falta de legitimación pasiva, el juez la admitió y rechazó la demanda. Para decidir de esa manera, tuvo en cuenta que, de los autos conexos sobre divorcio, homologación y ejecución, surgía la existencia de un acuerdo con el padre de V. para el pago de la obligación alimentaria respecto del cual nunca se denunciaron incumplimientos.

La mujer apeló ante la Cámara. Allí, los jueces Paola Guisado, Patricia Castro y Juan Pablo Rodríguez tuvieron en cuenta que el artículo 27 de la Convención de los Derechos del Niño establece que “1. Los Estados Partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. 2. A los padres u otras personas encargadas del niño (énfasis agregado) les incumbe la responsabilidad primordial de proporcionar, dentro de sus posibilidades y medios económicos, las condiciones de vida que sean necesarias para el desarrollo del niño.”.

“Por derivación de esa regla, en nuestro país el legislador ha delineado el contorno de la norma en cuanto a los legitimados pasivos del reclamo de alimentos. Entre ellos, el artículo 676 del Código Civil y Comercial”, agregaron.

Este artículo prevé que “la obligación alimentaria del cónyuge o conviviente respecto de los hijos del otro tiene carácter subsidiario. Cesa este deber en los casos de disolución del vínculo conyugal o ruptura de la convivencia. Sin embargo, si el cambio de situación puede ocasionar un grave daño al niño o adolescente, y el cónyuge o conviviente asumió durante la vida en común el sustento del hijo del otro, puede fijarse una cuota asistencial a su cargo con carácter transitorio, cuya duración debe definir el juez de acuerdo a las condiciones de fortuna del obligado, las necesidades del alimentado y el tiempo de la convivencia”.

Al analizar el expediente, para los magistrados, no se pudo comprobar ningún incumplimiento en el pago de la cuota por parte del padre de la menor, por lo que no se presentaba el requisito de subsidiariedad previsto en la norma citada.

La mujer había expresado en su agravio que decidió no reclamar la contribución alimentaria al padre de V., porque atraviesa problemas de salud y carece de recursos económicos.

Pero los camaristas dieron varias razones para entender que ello era insuficiente para hacer variar la solución adoptada, ya que “la apelante omitió introducir esa argumentación en primera instancia y aun si se soslayara tal impedimento formal, se contrapone radicalmente con lo afirmado en la demanda, pues en dicha oportunidad se dijo que el señor P. nunca dio cumplimiento con el deber alimentario y que el requerido exigió que desistiera de cualquier reclamo para que no interfiera en la vida de ambos”.

Con respecto a las costas, indicaron que debían ser distribuidas por su orden, debido a que el carácter asistencial de la prestación alimentaria justifica, en este caso, un apartamiento del principio objetivo de la derrota consagrado en el artículo 68 del Código Procesal.

“Desde un punto de vista subjetivo, es relevante que en el caso quedó comprobada la relación de familia que unió a las partes durante varios años. A partir de ello, es lógico inferir que la apelante pudo creerse con derecho a peticionar de la manera en que lo hizo”, agregaron.

En el artículo “El progenitor afín y su obligación alimentaria en el nuevo Código Civil y Comercial”, publicado en Erreius online, Fernando Millán explica que “la obligación alimentaria del cónyuge o conviviente, respecto de los hijos del otro, tiene carácter subsidiario”.

“Por lo tanto, al momento de hacer el reclamo al progenitor afín, previa o simultáneamente se deberá acreditar que no se podrán percibir estos alimentos del obligado en primer término”, destaca el especialista.

“Se deberá demostrar que ni él -cónyuge o conviviente- ni el otro padre del hijo, como obligados principales, están en condiciones de suministrar en la cantidad suficiente para atender a las necesidades. Por dicho motivo el padre afín tiene responsabilidad subsidiaria, y es bueno que así sea”, agrega Millán.

El coordinador de la revista “Temas de Derecho de Familia, Sucesiones y Bioética” de Erreius también señala que “la subsidiariedad impuesta por la norma para la obligación alimentaria de los progenitores afines debe ser evaluada de manera flexible, considerándose el contexto fáctico de cada grupo familiar y, en especial, si el cambio de situación de convivencia con el progenitor afín pudiera ocasionar un grave daño al niño o adolescente”.

Los hechos que serán jurídicamente relevantes por el juez al momento de determinar el quántum de la obligación alimentaria serán la condición de fortuna del obligado y las necesidades del alimentado; hasta aquí resultan similares a los criterios seguidos para establecer los alimentos entre padres e hijos.

“Sin embargo, dos cosas resultan bien diferenciadas en cuanto al progenitor afín, y ello es que la cuota asistencial tiene carácter de transitorio, lo que claramente marca un límite temporal, que no tiende a perpetuarse esa obligación, sino que deberá fijarse por plazos acotados, y para ello deberá tenerse particularmente en cuenta el tiempo de duración de los vínculos con el cónyuge o conviviente del niño”, concluye el especialista.

Acceda al fallo aquí

Fuente Erreius