Confirman rechazo de una demanda por revocación de donación por ingratitud

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La Cámara Civil y Comercial de Junín rechazó la solicitud de revocación de una donación al entender que la venta no realizada de un inmueble donado no supone un accionar ofensivo y grave por parte de los donatarios.

"No cualquier hecho hace viable la acción de revocación que puede intentar el donante" afirmaron los jueces. 

En la causa “M., S. c/ T., C. M. y otro/a s/donación revocación”, el juez de primera Instancia rechazó con costas la demanda que entabló S. M. como heredera testamentaria de M. G. contra sus sobrinos nietos M. H. A. T. y C. M. T.

Consideró que la actora no accionó para cuestionar el acto mismo de la donación, sino por el supuesto abuso de confianza injurioso de los donatarios al no concretar la venta de la casa cuya nuda propiedad recibieron para que su tío adquiriera otra y que, además, rehusaron de abonarle alimentos.

En relación a la primera causal señaló, luego de referir actos que no confirman esa negativa, que las diferencias por la operación inmobiliaria no realizada no evidencia que haya existido la injuria imputada.

Respecto a la negativa de pasarle una cuota por alimentos, la magistrada señaló que no se acreditó la insuficiencia de medios económicos por parte del donante. Valoró a tales efectos la prueba documental, informativa y testimonial.

Y concluyó reseñando la secuencia temporal de los actos esgrimidos por la actora (acta notarial del Sr. G. y testamento en favor de ella del mismo día, solicitud de préstamo, CD dirigida a los demandados e internación; todo en los 3 meses anteriores a su deceso a fines del 2012), contextualizados en la situación de vulnerabilidad de una persona de edad y enferma, “no auxilian la posición impugnatoria cuando desde la donación en el año 2008 hasta el año 2012 la relación entre tío y sobrinos aparecía sin dificultades”.

Contra tal decisión apeló la actora. Para los camaristas, la decisión debía confirmarse porque aquella pretendía que sean tenidos como algo cierto determinados elementos a partir de simples inferencias que utilizó de apoyo para llevar adelante su reclamo.

En este punto, se refirieron a la validez de la donación con reserva de usufructo, cuya impugnación por cualquier vicio (error o eventualmente una simulación lícita que diera lugar al abuso de confianza) y consiguiente, contradicción y debate probatorio, la actora excluyó de su pretensión.

Si la donación fue cierta, pura y válida (lo que no cuestionó) mal puede analizarse la conducta de los demandados desde el presupuesto (hipotético además ya que no hay elementos probatorios que privaren a ese contrato de tales calidades) contrario”, agregaron los jueces.

En el plano moral el deber de gratitud se manifiesta sobre todo en los hechos positivos; en el Derecho en cambio se satisface con una conducta pasiva. Lo que se sancionan son los actos que revelan ingratitud. En un solo caso se exige un hecho positivo: la prestación a alimentos al donante que carece de medios de subsistencia. No cualquier hecho hace viable la acción de revocación que puede intentar el donante, aunque desde un punto de vista moral ello estaría posiblemente justificado” afirmaron los camaristas Ricardo Castro Duran, Juan José Guardiola y Gastón Volta.

Si en la narración de los hechos de la demanda, en reiterados pasajes, se aludió a ese estado de vulnerabilidad contemporánea a la donación como explicación de su realización, aunque no la cuestionara ni existen pruebas de que no comprendiera sus alcances, cuatro años después con más avanzada edad y agravados sus problemas de salud, esa misma trama presuncional de la que intentó valerse operaría para las últimas acciones. Pero ello no opera en apoyo de la tesitura actoral” agregó la sentencia.

La revocación de las donaciones no es una excepción al principio de la irrevocabilidad del desprendimiento de la propiedad de la cosa donada, porque no se trata de un acto que dependa de la libre voluntad del donante, ya que está de por medio la inejecución de los cargos, los actos injuriosos del donatario que configuran ingratitud o el nacimiento de hijos, el cual no depende exclusivamente de aquella voluntad y por ende es el presupuesto para valorar el proceder de los donatarios; con lo cual es imposible que pueda reputarse injuriosa y merecedora de sanción la no restitución de lo donado por el solo arrepentimiento del benefactor”, concluyeron los magistrados.

En el artículo “La donación como contrato a la luz del código civil y comercial”, publicado en Erreius on line, José Barbón Lacambra explicó que “la revocación de la donación es el acto por el cual el donante o sus herederos, en los casos previstos por el Código, solicitan al juez que la propiedad de la cosa transferida al donatario vuelva a su patrimonio”.

Y remarcó que “la ingratitud como causal de revocación de la donación consiste no en hechos o actos que deba el donatario al donante, sino en conductas que el donatario lleva a cabo contra el donante”.

No se trata de un acto con eficacia jurídica intrínseca como bien lo es la revocación del mandato por parte del mandante o la renuncia al empleo por parte del trabajador. Es por ello que la revocación solo puede ser decidida en un debido proceso en el que los donatarios y/o sus herederos han de ser escuchados y en función de las causales taxativamente dispuestas en el artículo 1569 del CCyCo”, agregó el especialista.

Fuente: Erreius