Condenan a empresa por incumplir con el contrato de almacenamiento de células madre

Imagen del articulo

La sala D de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial condenó a una empresa por incumplir con el contrato de almacenamiento de células madre y ordenó indemnizar por daño moral a favor de los padres y por pérdida de chance a la progenitora y a su hijo recién nacido.

En el caso B. M. y otro c/ M. S.A. s/ ordinario, los actores manifestaron que la empresa incumplió con el contrato de almacenamiento de células obtenidas de la sangre remanente del cordón umbilical/plancenta porque luego de ocurrido el parto no proveyeron del kit de extracción, no enviaron a personal especializado a realizar el procedimiento y no respondieron las llamadas telefónicas ante una cesárea de urgencia, pese a tener habilitado, según su página web, una línea las 24 horas del día.

El matrimonio actor buscaba preservar células madre para un posible tratamiento médico de la enfermedad que padecía la progenitora del recién nacido.

La compañía alegó que había entregado el kit y que además los sanatorios contaban con un kit de urgencia para realizar la extracción.

De la historia clínica surgía que “ninguna empresa de recolección de células madres tomó contacto con los profesionales actuantes” por lo que se corroboró una omisión de parte de la empresa a su obligación de hacerlo dentro de las 72 horas desde la firma del contrato.

 

El fallo de primera instancia

Tras analizar las pruebas colectadas, la sentencia de primera instancia condenó a M. S.A. al pago de una indemnización por daño moral en favor del matrimonio actor, y de un resarcimiento por pérdida de la chance en favor del referido menor y de su madre por incumplimiento del contrato.

Pero rechazó la reparación del daño moral reclamado en nombre del menor por entender que “…no puede considerarse que un niño recién nacido haya soportado padecimientos encuadrables en el concepto de daño moral como consecuencia del incumplimiento…”.

 

Los cuestionamientos de las partes

La empresa se agravió por creer que existió una culpa concurrente por omisión de los médicos y de los actores de comunicarse previamente por teléfono para que pudiera llevarse adelante lo pactado.

Los actores, en tanto, cuestionaron el quantum de la indemnización por pérdida de chance y daño moral para ellos y el rechazo de la misma para su hijo menor.


Incumplimiento contractual

Los camaristas Pablo Heredia, Juan Gariboto y Gerardo Vassallo consideraron que el vínculo debía regirse por las normas referidas al contrato de depósito regular, la voluntad de las partes y las normas del consumidor.

En ese sentido, entendieron que, de haberse cumplido el contrato, la empresa, al menos, hubiese facilitado la entrega del kit de recolección para posibilitar la correcta ejecución de lo previsto en la cláusula 5.1 del vínculo.

Por otro lado, remarcaron que surgía de los informes que existieron 15 llamadas por parte del actor a la empresa y 5 de esta al primero, habiéndose reconocido solo una por parte de una empleada de la compañía. Sin embargo, desde la misma hasta el nacimiento pasaron 40 minutos sin que se tome ninguna medida por parte de la demandada, cuyo domicilio estaba a solo 9 cuadras del nosocomio donde se produjo el alumbramiento.

“Una actitud diligente, consustanciada con la naturaleza del acto debido y acorde a las condiciones particulares de tiempo, modo y lugar, era lo esperable de M. S.A., pero no la hubo. Lo cual es sentidamente reprochable al relacionarse con el cumplimiento de una obligación de guarda que la estructura empresarial de la demandada bien pudo facilitar para asegurar la recepción de un material evidentemente sensible”, concluyó la Cámara.

 

Los rubros indemnizatorios

En lo referente al daño moral del menor, los camaristas observaron que la doctrina mayoritaria considera admisible el resarcimiento de este daño en personas sin discernimiento como son los niños, pero igualmente se requiere la comprobación del mismo en cada caso.

“Si bien la falta de conciencia que se pueda tener sobre el hecho generador de la responsabilidad no es elemento de juicio impeditivo del resarcimiento, lo cierto es que en ausencia de prueba directa del daño moral sufrido por el menor, la apelación debió precisar, cuanto menos, otros hechos distintos de la toma de conocimiento de la inejecución y su repercusión, a partir de los cuales podría inferirse el carácter notorio del perjuicio extrapatrimonial que se dice sufrido por el citado niño”, indicaron.

Sobre la pérdida de la chance la analizaron en el sentido amplio “no conectada a la pérdida de una ganancia o beneficio económico” y que guarda relación con la enfermedad que padece la madre, aunque la pericia médica le haya restado eficacia al uso de las células madres por encontrarse en etapa experimental para el caso referido.

De esta manera, los jueces confirmaron los rubros indemnizatorios fijados en primera instancia, pero decidieron elevar su quantum por irrisorios.

 

La pérdida de chance

En el artículo Cuantificación y valuación del daño en el ámbito de la responsabilidad civil”, publicado en Temas de Derecho Civil, Persona y Patrimonio de Erreius, Roberto Forzati explicó que el concepto de pérdida de chance “tiene relación con la posibilidad frustrada de una ganancia”.

“En principio, la pérdida de chance es un daño cierto y resarcible y su reparación depende del grado de posibilidad de obtener la ganancia, pero la indemnización no es el beneficio supuestamente dejado de percibir sino la de la propia chance o probabilidad de obtenerlo, lo que debe determinar el juez con arreglo a las circunstancias de cada caso”, remarcó.

Y agregó que “tal pérdida de chance debe admitirse cuando la posibilidad de obtener la ganancia era bastante fundada, tratándose de una probabilidad suficiente más que de una simple posibilidad”.

¡Seguinos en Twitter!


Fuente: Erreius