El metaverso y su regulación legal

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Por SANTIAGO G. RUBÍN(*)

EL METAVERSO, EL ESTADO Y SU REGULACIÓN

I - INTRODUCCIÓN

En el presente trabajo me propongo analizar el metaverso como sujeto pasivo de regulación por parte del derecho, partiendo de una aproximación a su conceptualización, principales características; para luego intentar esbozar posibles soluciones de organización legal dentro del mismo.

Sobre todo, reviendo el rol del Estado como garante del orden social, su vigencia y capacidad de continuar cumpliendo con sus fines dentro de la realidad virtual.

Se adelanta que este trabajo incursiona en problemas presentes y futuros para el derecho en relación a un metaverso (o varios), que suponga realmente una afectación sustancial de las sociedades actuales. Por ende, al no ser todavía una realidad, goza de más interrogantes que de respuestas (como es propio de la filosofía del derecho), pero en el entendimiento que desde allí debemos partir para adelantar y ofrecer soluciones legales eficaces desde el derecho informático. Sin olvidar que el derecho, al fin y al cabo, es uno solo.

 

“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, la imaginación rodea el mundo”  (Albert Einstein)

 

II - EL METAVERSO

Ciertamente, los mil novecientos treinta millones de usuarios activos diarios mundiales de Facebook ya nos encontramos más familiarizados con la palabra “meta”, ya que la empresa propietaria de la red social más popular de mundo, de Instagram y del servicio de mensajería WhatsApp, ha decidido recientemente cambiar la denominación de la compañía y pasó a llamarse Meta (Meta Platforms, Inc.), muchos sin entender muy bien todavía qué idea se encuentra relacionada con ella, o simplemente no revistiendo interés ya que el servicio de dichas plataformas continúa como lo conocemos.

¿Pero qué conlleva dicho cambio de nombre? Si bien algunos lo asocian a una “lavada” de imagen en razón de una grave crisis de reputación por presuntas prácticas monopolísticas, déficit de control, moderación de las publicaciones (entre otros); según sus propios dichos se quiere aludir al metaverso en el entendimiento que será la evolución próxima en las relaciones sociales. La concreción cabal de esta idea está en proceso y desarrollo, es decir, son los planes a futuro del gigante tecnológico.

Ahora bien, ¿qué podemos entender por metaverso? Como ocurre con todos estos conceptos asociados a tecnologías disruptivas en permanente evolución, no es fácil encontrar una definición estática y exacta (como nos gustan a los abogados, a pesar de que ellas tampoco abundan en el derecho), pero sí podemos intentar comprender su idea esencial, la cual no fue una creación de Facebook.

Podemos encontrar que el concepto de metaverso se popularizó en la novela de ciencia ficción “Snow Crash”, de Neal Stephenson, publicada en 1992, aunque en “Neuromante” (1984), de William Gibson, ya se usaban ideas similares; la idea del metaverso es la creación de un mundo virtual con sus propias normas, y donde sus usuarios interactúan con sus avatars (representación gráfica que se asocia a un usuario en particular), es decir que dicha idea, como vemos, no es privativa de la ex Facebook y ya ha habido otros proyectos tecnológicos similares, aunque ahora que dicho gigante tecnológico (por su masividad e impacto mundial) vire hacia esa idea, representa potencialmente una razonable apuesta que podría tener resultados distintos, de seguro con más impacto social y económico.

Un punto importante y medular del metaverso es justamente la creación de esta realidad virtual donde el usuario abandona el lugar de espectador de un contenido programado (2D) para pasar a “vivir” mucho más sensorialmente; se busca un “sentir presencia” con el entorno y con el otro, buscándose una “realidad real” basada en un mundo virtual. Pudiéndose identificar los siguientes atributos principales según expertos:

1. Es persistente, es decir, nunca se reinicia, pausa o finaliza, simplemente continúa indefinidamente.

2. Es sincrónico y en vivo: a pesar de que los eventos preprogramados y autónomos sucederán, tal como sucede en la vida real, el metaverso será una experiencia viva que existe de manera consciente para todos y en tiempo real.

3. No tiene ningún límite para los usuarios simultáneos y, al mismo tiempo, brinda a cada usuario un sentido individual de presencia: todos pueden ser parte del metaverso y participar en un evento, lugar, actividad específica juntos, al mismo tiempo.

4. Es una economía en pleno funcionamiento: las personas y las empresas podrán crear, poseer, invertir, vender y ser recompensados por una gama increíblemente amplia de trabajo que produce un “valor” que otros reconocen.

5. Es una experiencia que abarca tanto el mundo digital como el físico, las redes, experiencias privadas y públicas y las plataformas abiertas y cerradas.

6. Ofrece una interoperabilidad sin precedentes de datos, elementos, activos digitales, contenido, etc.

7. Está poblado por contenido y experiencias creadas y operadas por una gama increíblemente amplia de colaboradores, algunos de los cuales son individuos independientes, mientras que otros pueden ser grupos organizados informalmente o empresas con enfoque comercial.

 

Yendo más a lo jurídico: "El metaverso en su significado jurídico es una infraestructura de hardware y software perteneciente a una entidad con personalidad jurídica que canaliza a través de una red inteligente y mediante sistemas de inteligencia artificial la recreación de la realidad natural en un entorno de redes virtuales"

 

"El metaverso por sí mismo recapta y genera datos estáticos y dinámicos tanto de forma sincrónica como asincrónica y en tiempo real respecto a cada usuario conectado ofreciendo de tal forma una recreación completa de la realidad natural siendo almacenada en la totalidad de sus parámetros de forma individualizada. El acceso a dicho metaverso se determina mediando tecnología háptica sensorial y cognitiva gracias a la cual se puede llevar a cabo cualquier acción por parte de sus usuarios sin limitaciones, interactuando con otros usuarios e inteligencias artificiales teniendo el mismo feedback tanto físico como psíquico que tendría en la realidad natural, reproduciéndose sobre el cuerpo y psiqué del usuario gracias a la tecnología háptica”.

Se reitera que, si bien actualmente no existe un mundo virtual creado con un nivel de evolución que pueda aparejar modificaciones sustanciales en nuestras vidas, la facilidad de acceso al contenido, un hardware (gafas virtuales) de calidad a precios asequibles, el desarrollo del mundo de las criptomonedas (activos digitales) y sumado a la IA (inteligencia artificial) con nuevas capacidades de procesamiento; dan una nueva dimensión de disrupción al metaverso, lo que nos debe llevar a seguirlo de cerca.

Luce razonable pensar que los problemas sociales que afrontamos en la vida real sean replicados en el esquema 3D virtual.

 

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(*) Abogado. Mg. en Derecho Administrativo. Esp. en Derecho Informático, con posgrado en IA y Derecho